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En términos generales, un fósil es la evidencia física, plasmada en las rocas o en sus constituyentes, de la existencia de un organismo que habitó nuestro planeta en el pasado geológico. Generalmente los restos biológicos que se transforman en roca son aquellos que constituyen las partes duras del organismo, como sus huesos, conchas, tallos, espinas o semillas, o las impresiones de éstos en los sedimentos originales. Sin embargo, existen fósiles formados por la impresiones de las partes o tejidos blandos de algunos invertebrados, vertebrados y plantas. Además, también son fósiles los restos de las plantas, animales y otros organismos; así como todo rastro de las actividades que en vida realizaron los organismos, como huellas, transeptos y madrigueras.
Los fósiles permiten a los geólogos y paleontólogos reconstruir la historia de la vida en el Planeta, el cambio del paisaje y de las condiciones geológicas, biológicas, físicas y químicas a través del tiempo. También les permite establecer cuando se formo una determinada secuencia de rocas y relacionar eventos geológicos y paleontológicos a través del globo terráqueo, entre otras muy útiles aplicaciones.

Textos revisados, corregidos y adicionados por el Museo Geológico Nacional José Royo y Gómez dei Instituto Colombiano de Geología y Minería INGEOMINAS (Diciembre de 2009).
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